Huyendo de todo lo responsable y ansiando perderme en humo etéreo. No existe la voluntad, cuenta atrás para un nublado neuronal, donde todo se interpone sin avisar, y los tropiezos cuentan los pasos.
Pensaba que así estaría mas cerca. Pero ahora veo que no encuentro la salida, y me quedo buscando sus ojos, esos vórtices verdes que gangrenan la cordura. Ahora solo pretérito, ahora solo vacío...
Ni las palabras cobran sentido y empiezo a pensar en el alcohol. Un impulso remanente de lo que fui, un intento de regresar cuando todo giraba en torno a una personalidad espontanea.
Una forma de pensar donde el No es ley, donde la negatividad asola todo rastro de intento. Ahora soy un aparte del trayecto, un proyecto sin futuro...
Y aun así me atrae. Como un ocaso teñido de melancolía, sin poder volver a cuando era color. Echando atrás aquello que fue dejando paso a una verdad interior, o un placebo que me ayude a sostener los pilares que tanto deterioro. Concédeme un destino sin velocidad, requiriendo soledad revitalizante, esa que suena a sucio. Ella sabe cual es, sin querer acabó siendo parte de la convulsión creativa, pero perdió el norte y ahora camina sola, sin sonido ni intenciones. Está lejos, pero quiere volver a quedarse.







